UNA APUESTA A LA EXTINCIÓN

En 2010, la construcción de un casino amenazó al último sitio de reproducción del pez sierra de dientes pequeños dentro del sitio del patrimonio mundial de la red de reservas del arrecife de barrera de Belice. El FRR apoyó la evaluación rápida del sitio. Como resultado, se interrumpió la construcción del casino y el reconocimiento del gobierno de Belice aumentó la protección a largo plazo del arrecife.

Con 185 millas de longitud, el sitio del patrimonio mundial de la red de reservas del arrecife de barrera de Belice en América Central es el arrecife de coral más grande del hemisferio norte, y el segundo más largo en el mundo. La inmensa biodiversidad del lugar, también conocido como la «joya de la corona de Belice», ha atraído prosperidad a la zona y sirve como un centro para el turismo y la pesca deportiva y comercial –sectores que se benefician de la salud del ecosistema cuando se lo administra cuidadosamente. El arrecife es hogar de más de 500 especies de peces tropicales y muchas especies amenazadas, incluidos el manatí antillano (en peligro de extinción) y el misterioso pez sierra de dientes pequeños (en peligro crítico de extinción).

El pez sierra de dientes pequeños (Pristis pectinata) fue una vez común en las aguas costeras de Belice y los países adyacentes de México y Guatemala, pero en las décadas precedentes su población había disminuido hasta el punto en que llegó a extinguirse localmente en la mayor parte de su área de distribución anterior. Sin embargo, los informes sugieren que la especie seguía reproduciéndose en uno de los últimos lugares conocidos, dentro del sitio del patrimonio mundial de la red de reservas del arrecife de barrera de Belice.

Me gustaría reiterar la diferencia que la financiación del FRR ha hecho a la creciente concienciación sobre la importancia de la zona y el mantenimiento de los ecosistemas intactos [...] Los impactos del proyecto han ido más allá de la respuesta inicial al desarrollo insostenible.
Zoe WalkerGerente de proyecto, Wildtracks

En este contexto, en 2010 una ONG local 'Wildtracks' se puso en contacto con el FRR para expresar su preocupación de que la construcción repentina de un nuevo casino constituía una amenaza para la integridad del sitio, e incluso para el último sitio de reproducción del pez sierra de dientes pequeños, una especie en peligro crítico de extinción.

La mayor parte del daño provendría de la tala de los manglares para acceder a la ubicación elegida y del dragado del propio sitio de construcción. La ubicación del desarrollo afectaría al último criadero de esta especie, que se estimaba que se encontraba en la zona y, por consiguiente, amenazaba la supervivencia de la especie en su área de distribución.

Cuando el desarrollo del casino se puso en marcha, la preocupación de que la evaluación del impacto inicial no se había conducido apropiadamente aumentó. Esto significó que las medidas paliativas para proteger el sitio de daños significativos como consecuencia de las actividades de construcción no se habían identificado.

El financiamiento del FRR permitió que Wildtracks condujera una evaluación rápida para demostrar la importancia del sitio para el pez sierra de dientes pequeños. Con la asistencia de la comunidad pesquera de la localidad, las evaluaciones identificaron información anecdótica que confirmaba la presencia de la especie en el sitio. Los estudios también revelaron que la zona era un importante sitio de cría para tiburones y mantarrayas, y también hallaron al primer criadero de tiburones toro en Belice.

Como consecuencia de la financiación, Wildtracks logró presentar un argumento sólido en respaldo de la importancia del sitio para la biodiversidad y demostrar que la evaluación del impacto ambiental inicial era esencialmente defectuosa. En última instancia, esto puso fin a la construcción del casino. 

Además de detener el desarrollo del casino, el sitio del patrimonio mundial pudo gozar de una mayor protección a largo plazo. Los datos recopilados como parte de la evaluación financiada por el FRR se entregaron a las autoridades y ahora se utilizan para asegurarse de que solo reciban consideración aquellos desarrollos que tengan plenamente en cuenta el valor de la biodiversidad del sitio.

Sobre la base de los resultados de los estudios del FRR Wildtracks estableció un proyecto de conservación a más largo plazo centrado en la importancia de las poblaciones de tiburones, que posteriormente ha recibido el apoyo de una importante ONG internacional.

Los pescadores también se beneficiaron de oportunidades de capacitación y una mayor interacción con las autoridades administradoras del sitio durante el proyecto, lo que dio lugar a la creación de un plan de pesca comunitaria apoyado por el Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de los EE.UU.

En el ámbito nacional, los resultados respaldados por el FRR han informado una nueva legislación nacional sobre protección de manglares, y los responsables de la toma de decisiones del gobierno han reconocido a las partes interesadas del proyecto como a una voz creíble.

Por último, la subvención del FRR catalizó la formación de nuevas alianzas que han constituido la base de un manejo más colaborativo entre las zonas protegidas que componen el sitio del patrimonio mundial. A su vez, esto ha beneficiado al paisaje marino más amplio y, tras la colaboración transfronteriza con sus homólogos mexicanos, el grupo se ha convertido en una importante voz regional para la conservación marina.

El FRR otorga subvenciones únicas a corto plazo en respuesta a las emergencias. Pero esto no hace que el Fondo sea menos efectivo para beneficiar el futuro a largo plazo de los sitios que apoya. Estas subvenciones a menudo actúan como catalizadores que promueven la realización de proyectos de conservación más grandes y mejoran las medidas para la protección de los sitios y las especies a más largo plazo, sin excluir, como en este caso, la contribución al desarrollo de una política gubernamental fortalecida y nuevas asociaciones regionales.

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